La lluvia roja que caía a cántaros me trajo recuerdos de lo superficiales que eran.
En ese momento fue solo una despedida, pero una vez que nos despedimos, es difícil volver a vernos.
El conocimiento que no se puede borrar, el dolor que no se puede disipar.
Lo que seguí observando en silencio en la noche fue mi rostro borroso.
Cuándo y dónde nos encontraremos, ha sido determinado por nuestro pasado.
Vagando buscando viejos rastros, la figura persistiendo en sueños sobrantes.
Persiguiendo, escapando, las lágrimas ondearon bajo la luz de la luna.
En el escritorio desaparecido, destacaban un par de patos mandarines de papel.
Sólo admiración, pero no cariño. El amor es demasiado descuidado para alcanzarlo.
La atención en silencio es sutil, pero cálida en el corazón.
No hay necesidad de presumir, sólo por una sonrisa.
Nunca caminamos de la mano pero nos tomamos de la mano para animar.
Esa atención brilla en el confuso y deprimido callejón nocturno.
Esa sonrisa congela la trayectoria de la vida aquí.
Ese estímulo, lo devolví con una sonrisa.
La escena en ese momento era exactamente la misma que el sueño.
Fue sólo que fui descuidado y me olvidé de los obstáculos en el camino.
Conocernos por casualidad es suficiente.
Cuando me despedí, solo sonreí feliz.
Es sólo que el tiempo ha pasado y los recuerdos se han desvanecido.
La luz de la luna también está diluida.
Caminé lentamente bajo el peral y dejé el pato mandarín de papel a un lado.
Incluso si pasan miles de años, este lugar no será olvidado.
Esta noche, la lluvia de flores de pera cayó lentamente bajo la brillante luz de la luna.
Los patos mandarines de papel se mecen lentamente con la brisa.
Un par de ojos no muy lejos estaban húmedos.
Esencia [Pensamientos aleatorios] Cometas de papel debajo del peral
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