En los años fugaces, le has dado a alguien una cara sencilla e infantil, permitiéndole soportar los cambios de los años y guardarlos en su corazón, y dejar que alguien nunca olvide esa cara familiar hasta que tenga sesenta años. El mundo de los mortales es como un sueño y los años como humo. Encender.
Si se extingue, ya no está completo. Por el contrario, la fragancia eliminará el daño del jade.