Historias ridículas
1. Soy una mujer, soltera y de edad avanzada. Ese día, mi hermano de repente me dijo: “Creo que mi vejez va a ser muy miserable.” Curiosa, le pregunté por qué. Él dijo: “Otros solo tienen que mantener a sus padres, ¡yo también tengo que mantener a una hermana mayor!”... 2. Hoy fui al supermercado a comprar cosas, y al pagar había una gran fila. Cuando llegó mi turno, la cajera estuvo un buen rato escaneando los códigos de barras, pero una bolsa de harina no se podía escanear. Ella dijo: “Señor, cómprela la próxima vez.” “No, ¿por qué? He hecho fila un buen rato, ¡escanea otra vez!” Aún así no funcionó, la cajera me preguntó dónde había conseguido la harina, fue a verificar el precio, y en poco tiempo volvió jadeando y dijo: “Señor, nuestro supermercado no tiene este tipo de harina. Usted trajo la harina de nuestra panadería.” 3. Al salir del trabajo, me subí a un autobús lleno, y me paré al lado de una familia de tres, todos sentados. El niño gritaba que quería bajarse, sus padres decían: “Ya casi llegamos, la próxima parada.” Me alegré pensando que habría asiento. Esperé varias paradas, pero no mostraron intención de bajarse; hasta que yo bajé, ellos seguían sentados. ¡Los padres realmente disfrutan engañando a los niños! Yo también fui engañada. 4. En una reunión de té, una mujer le preguntó a su vecina: “¿Quién es aquel feo del otro lado?” La vecina respondió: “Es mi hermano.” La mujer se sintió muy incómoda, y después de un rato dijo con dificultad: “Qué tonta soy, ustedes dos se parecen tanto, ¿cómo no lo noté?” 5. Mi novia tiene poco busto, cada vez que lo toco, siempre niego con la cabeza y suspiró. Pero ella, muy orgullosa, levanta el pecho y dice: “Dicen que 'las mujeres con busto grande no son inteligentes', ¿ves qué lista soy?” “Sí, eres extremadamente inteligente~” Frustrado, lo toco de nuevo. Ella, al verme frustrado, mira y luego tristemente me pregunta: “¿De verdad es muy pequeño?” Al verla tan lánguida, yo le dije con lealtad señalando su pecho: “No digas eso, ¡cada centavo cuenta!” Cuando lo toco otra vez, ella dice con pesar: “¿Pequeño y todavía lo tocas?” Yo, con voz grave y con resonancia, digo: “Delicado, elegante, corte de diamante…” Ella se enoja: “No entiendo por qué lo tocas si es pequeño. ¡¿Qué hay que tocar?!” Yo, con voz sugestiva, digo: “Me gusta esta sensación, es como si…” Ella rompe a reír, su voz dulce y tierna me rodea: “¿Como qué sensación?”Ella sonrió, pero yo lloré, 'era una sensación como si existiera y no existiera...''
Respuestas (1)
Esta persona realmente... sí
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