Un ensayo breve
No importa qué, si quieres creer, encontrarás una razón para creer en ello. El tiempo se detiene porque la aguja de la hora se enamoró de la aguja de los minutos y ya no quiere separarse, tal como yo, me he enamorado de ti. A veces, para obtener lo que más deseas, debes hacer lo que menos quieres hacer. Puedes valer nada para una persona, y ser invaluable para otra. Recuerda tu propio valor. No esperes, no imagines, no fuerces, deja que ocurra naturalmente; si está destinado, definitivamente sucederá. Tal vez, la próxima vez que pienses en mí, ya habremos perdido contacto. Tú no eres yo, no sabes cuánto me importas, y mucho menos entiendes cuánto temo que un día te pierda. La mano que sostienes, siempre hay que soltar. ¿Quién no se hiere mientras aprende a ser fuerte? A veces, las promesas solo la persona que las escucha las recuerda.
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