【Ensayo en prosa】Palabras del zen
Hay dos templos zen, ambos en la misma ciudad, no muy lejos uno del otro.\Cada mañana, cada templo zen mandaba un novicio al mercado a comprar verduras, y cuando los dos novicios se encontraban en el mercado, inevitablemente tenían que intercambiar algunas palabras de saludo.\Un día, los dos novicios se encontraron de nuevo en el mercado, y uno de ellos preguntó al azar: “Hermano, ¿a dónde vas?”\“Donde el viento me lleve, allí iré.”\El novicio que preguntaba no esperaba tal respuesta, y se quedó sin palabras. Recordó que su maestro lo entrenaba todos los días para contestar ingeniosamente al estilo del zen, pero ¿por qué no podía hacerlo en el momento? Así que volvió y le contó todo a su maestro. El maestro lo reprendió diciendo: “Tonto, si él vuelve a decir eso, pregúntale: ‘Si no hay viento, ¿a dónde irás?'”\Al día siguiente, el novicio esperó especialmente en el mercado, y efectivamente se encontró de nuevo con el otro novicio, así que preguntó rápidamente: “Hermano, ¿a dónde vas?”\“Donde vayan mis piernas, allí iré.”\Al escuchar esto, el novicio se quedó nuevamente atascado. Solo pudo regresar y contarle a su maestro. El maestro dijo con descontento: “Idiota, ¿por qué no preguntas: ‘Si tus piernas no se mueven, ¿a dónde irás?'”\El novicio guardó cuidadosamente las palabras de su maestro e incluso preparó respuestas similares.\Al tercer día, los dos se encontraron nuevamente en el mercado, y el novicio preguntó con confianza: “Hermano, ¿a dónde vas?”\“Voy al mercado a comprar verduras.”\Esta vez, todas sus palabras preparadas quedaron atrapadas de nuevo en su boca.\Comprender la esencia del zen requiere soltar el apego; hablar al estilo zen también no debe estar limitado por el apego. La maravilla del lenguaje zen está en que, al hablar espontáneamente, todo se convierte en encanto, sin esfuerzo, de manera naturalmente humorística. Es un manantial dulce que brota naturalmente del corazón zen.
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El autor del post se lo merece........
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