
Todavía recuerdo los tiempos de estudiante en los que ahorraba el dinero del desayuno solo para ir a un cibercafé y jugar a escondidas un rato a 'Zhūxiān' o 'Viaje Fantástico al Oeste'. En esos tiempos, los juegos de fantasía eran recorrer un mapa hasta romperse las piernas, cazar monstruos salvajes toda la noche, y los amigos gritando '¡Cura, cura!' en el chat de voz mientras la pérdida de un equipo podía entristecerte durante una semana... Esa sensación de logro que se desarrollaba poco a poco, parece realmente difícil de encontrar en los juegos móviles actuales.
Últimamente un amigo insistió en que me uniera a 『Leyenda de Qingyun』 para jugar, diciendo que es la 'cima del xianxia nacional'. Al escuchar el nombre, primero me quedé con un signo de interrogación en la mente: ¿ahora los juegos móviles se atreven tanto a nombrarlos así? Pero ya que lo había instalado, aun así lo abrí con la mentalidad de 'a ver qué truco tiene bajo la manga'.
La calidad de los gráficos realmente no tiene queja, la perspectiva en 3D se puede girar libremente, y al activar una habilidad explota en toda la pantalla; los efectos especiales parecen no tener límite, toda la pantalla está llena de “swoosh swoosh swoosh” y “boom boom boom”. Comparado con las figuras de pixel de aquellos años, realmente parece de otro mundo. Recuerdo que en aquella época jugaba en un cibercafé juegos en 2D de desplazamiento lateral, y al lanzar una habilidad como mucho la pantalla temblaba un poco, ¿dónde estaba el esplendor de contaminación lumínica de hoy en día? Pero lo curioso es que, al mirar estas espadas y luces volando por todo el cielo, en mi mente surge inevitablemente la sensación de tensión de aquellos años peleando con otros en mapas al aire libre, calculando posiciones, movimientos y tiempos de reutilización de habilidades. El actual 'Qingyun Zhuan' permite combates automáticos con un clic, búsqueda automática de caminos y pelea automática contra monstruos, liberar las manos está bien, pero esa 'dura travesía de cultivación' en la que uno controla todo paso a paso parece haberse pasado por alto con la batalla automática.
Hablemos también de este “sexto sueño de carrera profesional fantástica” y del “gigante milenario Kun”... Vaya, en los juegos que jugaba cuando era joven, cambiar de profesión era un gran acontecimiento, había que completar una larga serie de misiones y derrotar a un jefe súper difícil. Al cambiar de profesión, realmente sentías que te habías convertido en un “espadachín inmortal” o un “señor demonio”, y hasta al caminar parecía que llevabas viento contigo. ¿Y ahora? Solo haces clic en un botón y puedes cambiar de profesión a tu gusto, incluso el traje es totalmente personalizable, las alas son tan impresionantes que pueden cubrir la mitad de la pantalla. Y lo del “capturar al gigante Kun”... Mientras miraba esa bestia brillante en la pantalla, lo que pensaba era en la obsesión de los viejos tiempos de Pokémon Rubí y Zafiro, presionando frenéticamente las teclas de dirección en la hierba para encontrar y capturar un Pokémon raro. Ahora, “capturar” se parece más a abrir una ventana y sacar una carta; si la consigues, es una sorpresa, si no la consigues, solo hay que gastar un poco más de dinero... Suspiro, no puedo decir mucho más, no vaya a ser que parezca que estoy criticando este juego.
En realidad no estoy diciendo que 《青云传》 sea malo: sus gráficos, sistemas y funciones sociales son de hecho mucho más refinados que aquellos 'mosaicos' que teníamos en aquel entonces. Parejas cultivando, reuniones de gremios, funcionalidades que te hacen sentir abrumado. Pero eso precisamente es lo que hace que la versión moderna y los clásicos antiguos sean tan diferentes: en aquel entonces jugábamos 'aventura', exploración de lo desconocido, luchando hombro a hombro de manera torpe pero sincera; ahora jugamos 'gestión', acumulando estadísticas, con un crecimiento más rápido bajo una apariencia llamativa.
Es como cuando de niño comía tiras picantes, a un centavo cada una, compartiéndolas con el compañero de escritorio, pensando que era la mejor delicia del mundo. Ahora en el supermercado hay toda clase de snacks caros, tal vez con sabores más refinados, pero ya no se puede sentir la expectativa del momento en que sonaba la campana para salir de clases. En "La Leyenda de Qingyun" puedo derrotar monstruos con un solo clic, montar mascotas divinas y vestir los atuendos más llamativos, pero siempre siento que falta algo. ¿Qué falta? Tal vez sea esa ingenua alegría de la juventud de poder estar feliz durante media hora solo por subir de nivel.
Sin embargo, dicho esto, volver a jugar aquellos viejos juegos hoy en día no puede recrear la sensación de entonces. Tal vez lo que extrañamos no sea el juego en sí, sino aquel yo de entonces, paciente, apasionado, dispuesto a pasar toda la noche por una 'gema de nivel alto'. Así que de vez en cuando jugar 'Qingyun Zhuan', revivir en el móvil un mundo de wuxia automatizado, no está nada mal: al menos me recuerda que yo también fui un joven que soñaba con ser un héroe en un mundo de wuxia. Ojalá cada jugador veterano pueda, de vez en cuando, encontrar en los coloridos juegos móviles de hoy un rastro de la juventud que le pertenece. 😌
Bueno, basta de hablar, voy a ver cómo se practica el ‘cultivo de pareja' en este juego... Tal vez realmente pueda recuperar un poco de la emoción de aquellos días 😏